12/12/2017

Panamá: De observadores a protagonistas para el cambio

Para incidir en la agenda pública, requerimos de actores, además de  comprometidos con promover una trasformación educativa, con las necesarias  capacidades para la  ejecución y seguimiento de las políticas públicas.

Después de la fallida Reforma Educativa de 1979, se realizaron esfuerzos para impulsar una transformación del sistema educativo. El diálogo fue la herramienta utilizada. Algunos consensos fueron el Diálogo por la Transformación del Sistema Educativo Nacional (2002), los acuerdos de la Concertación Nacional  (2007), los informes realizados por el Consejo Nacional de Educación  (2008) y los acuerdos logrados a través de  las consultas ciudadanas para el Anteproyecto de reforma constitucional (2011). Hubo aportes académicos y desde la sociedad civil como  “Hacía una política de Estado en Educación” de FUDESPA  (2009),  “El Estado de la Educación en Panamá :  5 Metas para Mejorar” de Unidos por la Educación (2013), Visión País 2025 de APEDE (2014).

El más reciente esfuerzo  son los acuerdos del Compromiso Nacional por la Educación  de 2017.  Participé en 2013 del proceso de consultas de políticas públicas de juventud "Nuestra Voz, Üai Nabgwana”. A pesar de los intensos debates y largas jornadas de trabajo para generar diagnósticos y propuestas prioritarias  en educación, que  fueron suscritas por los entonces candidatos presidenciales, el Pacto por la Juventud es un gran logro que no se ha hecho realidad.  

¿Por qué, a pesar de diagnósticos y propuestas, resultado de consensos sociales,  por sí solos,  no son  catalizadores para una reforma integral del sistema educativo? ¿Por qué hemos fallado como sociedad? 

Una razón puede ser la  falta de conciencia social del evidente sentido de urgencia que  existe para impulsar cambios y la comprensión que, al postergar la  ejecución de  las necesarias  políticas educativas,  negamos oportunidades a  próximas generaciones y aumentamos las brechas de  desigualdad.  Otra razón es una clara deficiencia en el manejo de herramientas ciudadanas y estrategias de incidencia  que sean eficaces  en lograr superar las barreras de  intereses particulares y/o sectoriales para  asegurar su implementación.

La actual generación de jóvenes recibimos, como  desafío, un sistema educativo anacrónico y una estructura burocrática rígida  que no ayuda a la implementación de cambios. Se requiere de nuevas estrategias para impulsar  un cambio educativo como una prioridad nacional.

Países hermanos como Chile cuentan con una juventud  empoderada que son  modelo de participación ciudadana, gracias a su liderazgo en impulsar las  principales reformas educativas de su país. 

Jóvenes Unidos por la Educación, Unidos por la Educación y la Fundación Educación 2020 de Chile, con el apoyo del Fondo Chile, promovemos la participación activa en incidencia en políticas públicas en Panamá. El lunes se presentó una iniciativa inédita en el país: el primer Laboratorio Internacional de Incidencia Ciudadana. ¿Su misión?  Fortalecer la capacidad de incidencia de la sociedad civil y vigorizar las habilidades de liderazgo de nuestra  juventud. Con una convocatoria amplia, se espera que logre crear conciencia y capacidad de incidencia ciudadana en los jóvenes.

 Es clave que la juventud desarrolle un conocimiento especializado del problema educativo, perfeccione estrategias comunicacionales para sensibilizar a la población y apueste  a cambios concretos.

Recientes experiencias de profundo involucramiento social como Enseña por Panamá demuestran que el llamado a la acción ante la indiferencia de las inequidades sociales son el principal movilizador de los jóvenes.  No son sostenibles en el tiempo, las mejores iniciativas sin el  necesario   involucramiento y monitorio. Es clave la continuidad.

El Laboratorio Internacional de Incidencia Ciudadana es un ejemplo claro de las oportunidades de Cooperación Sur-Sur. Animo a la juventud panameña “a dejar de mirar los toros desde la barrera”. Panamá necesita protagonistas. Le sobran observadores y críticos. Con una juventud empoderada, confío que lograremos el cambio.


Por: David Bernal

Miembro de Jóvenes  Unidos por la Educación y Director de Alianza de Enseña por Panamá.